La revuelta que pudo cambiar la historia

Comuneros leoneses

En León, también Pedro Lasso de la Vega incitó los ánimos comuneros durante su descanso en el trayecto que realizaba hacia su confinamiento gibraltareño

Enrique Berzal / CyLTV

En León, también Pedro Lasso de la Vega incitó los ánimos comuneros durante su descanso en el trayecto que realizaba hacia su confinamiento gibraltareño. Lasso, en efecto, calentó los ánimos y el conflicto ciudadano se saldó con un duro enfrentamiento entre las dos grandes familias: los Quiñones y los Guzmanes, representadas respectivamente por el procurador, Francisco Fernández de Quiñones, conde de Luna, y el regidor, Ramiro Núñez de Guzmán, señor del condado del Porma y de la villa de Toral, famoso comunero que contaba con el apoyo mayoritario de los leoneses.

Aunque el familiar de este último, Juan Ramírez, consiguió contener los ánimos evitando que la situación degenerase en una rebelión abierta, la lucha ciudadana no tardó en hacer acto de presencia. Sucedió, según Eloy Díaz-Jiménez Molleda, después de un careo entre Núñez de Guzmán y el conde de Luna a cuenta del servicio votado en las Cortes de Santiago-La Coruña y se extendió, en forma de combate abierto, por las plazas de San Marciel y Santa María de la Regla y por las calles de la Ollería, Rúa Mayor y Herrería de la Cruz.

Vencidos los realistas y huido el conde de Luna a Medina de Rioseco, los de León establecieron sin problemas la Comunidad. El cabildo de la ciudad también se mostró partidario de la causa comunera.