Atrás quedan tres jornadas de expedición por Navarra, tierra en la que los 225 participantes de la Ruta Quetzal BBVA han conocido los orígenes del religioso Martínez de Compañón. A escasos kilómetros de la casa en la que vivió, en la localidad de Cabredo, se extiende el Parque Natural de Urbasa-Andía. Un paisaje fascinante de 21 hectáreas por el que han recorrido 25 kilómetros con sus pesadas mochilas a sus espaldas durante 11 largas horas.
El recorrido comenzaba con una fuerte bajada desde el Balcón de Pilatos, una vista soberbia de naturaleza que concluía en el nacimiento del río Urederra y en el que unas oníricas pozas de agua cristalina hicieron las delicias del primer tramo de la caminata. Tras regresar al punto de partida, y por tanto, otras dos horas de subida, el itinerario se transformaba en grandes llanuras verdes bajo la atenta mirada de vacas y caballos que por allí habitan libremente.
Entrada la tarde, comenzaba a escasear el agua y hacer mella el cansancio y las ampollas en los pies. Algunos expedicionarios sólo pensaban en llegar al campamento que se instalaría en el bosque encantado, en otro extremo de esta gran reserva natural. Para Marco Hernández, el único participante de Salamanca, esta marcha no era tanto una prueba física, sino psicológica: "han sido mucho más duras las excursiones que hemos hecho por Perú". Asegura orgulloso que "no hay nada que no podamos hacer".
El expedicionario salmantino, que ya ha tenido oportunidad de acercarse a otras culturas como la china y la peruana, lamenta que "en Europa se ha perdido un espíritu de hermandad entre la gente". Dice que la solidaridad que han demostrado tener los habitantes peruanos con los expedicionarios le ha hecho cambiar su forma de pensar y de ver las cosas.
Ilustres de Navarra
Tras descubrir Madrid y Segovia, Navarra ha sido una de las paradas más interesantes de la expedición en su recorrido español. Durante la estancia en esta Comunidad, Fitero ha sido la primera localidad en ser explorada, una villa de 2.300 habitantes que presume de tener la iglesia cisterciense más antigua de España y la tercera más grande del mundo. Hasta sus puertas llegaron los expedicionarios entre los aplausos de algunos de sus habitantes para descubrir el templo protogótico en el que fue bautizado el Beato Juan de Palafox y Mendoza. Un personaje ilustre del lugar por nacer en aquella población, y que tras estudiar en las universidades de Huesca, Alcalá y Salamanca, se convirtió en pastor de la diócesis de Puebla de Los Ángeles, en México, y de Burgo de Osma, en Soria, donde murió en 1659.
Después de degustar el "rancho", un plato típico de esta localidad navarra elaborado a base de patata, conejo y chorizo, entre otras especies, los expedicionarios partieron a la población de Genevilla. A escasos kilómetros del lugar instalaron su campamento en un frondoso bosque, pero por esa noche de una forma especial. Durmieron en hamacas colgadas entre árbol y árbol... los que durmieron, ya que la noche se presentó fría y con amenaza de lluvia.
El recorrido por Navarra ha continuado por Cabredo, localidad natal de Martínez Compañón donde todavía se conserva la casa en la que vivió. De allí partió una breve marcha a Marañón, en cuya plaza sus habitantes convidaron a chistorra y tortilla de patata.
Miles de aventuras a pie que tienen su recompensa en una de las experiencias más emocionantes de la expedición. El buque Castilla de las Fuerzas Armadas españolas les esperaba fondeado en aguas de San Sebastián. De allí viajarán hasta Lisboa recorriendo toda la costa atlántica española.