Es uno de los 14 monitores que este año participan en la aventura que sigue la pista al religioso Baltasar Martínez Compañón, obispo de la ciudad peruana de Trujillo y a quien está dedicado el programa didáctico de la presente edición de la expedición que dirige el conocido explorador Miguel de la Quadra-Salcedo. Para el salmantino Javier Pérez es una experiencia nueva, pero con mayor responsabilidad, ya que se encarga de controlar a uno de los grupos de jóvenes aventureros en los que se divide la Ruta Quetzal BBVA.
"Siempre me ha gustado caminar y el deporte de montaña, pues he crecido en ella", comenta Javier al recordar que es natural de Mogarraz, municipio de la sierra salmantina. Es licenciado en Historia y también ostenta el título de socorrista, por lo que ya cumple con dos requisitos fundamentales para ser monitor en la aventura más famosa que durante años ha devuelto la unión cultural entre España y Latinoamérica.
Este salmantino ha sido seleccionado entre más de 100 aspirantes después de superar una serie de duras pruebas físicas y de habilidad mental. Se presentó porque tiene un amigo que había sido "rutero" y le picó el gusanillo, por lo que no dudó en probar suerte. Y lo consiguió. En un abrir y cerrar de ojos se encontró despegando rumbo a Perú junto a otros 13 monitores y 225 jóvenes estudiantes que ahora forman parte de una experiencia inolvidable.
Pese a que está mucho más preparado que los participantes para afrontar arriesgadas aventuras, Javier reconoce que de los expedicionarios no deja nunca de aprender. Le sorprende darse cuenta de que "a veces los mayores no somos tan tolerantes como pueden serlo ellos. Ellos nos lo recuerdan y nos dan una buena lección". Destaca que de Perú se ha traído en la mochila respeto y tolerancia, dos valores con los que seguirá viajando siempre.
Descansando tras una marcha que nos ha llevado hasta la localidad navarra de Marañón, el monitor charro resume que el viaje a Perú ha supuesto una experiencia nueva para todos en la que la situación se ha llevado al límite, como "comer poco en algunas ocasiones o pasar varios días sin ducharse", relata bajo la atenta mirada de tres expedicionarias. Aprovechando ese momento, ha destacado el buen compañerismo del grupo: "la verdad es que dan bastantes facilidades, se portan bien, vienen preparados, han hecho un trabajo sobre la zona a la que vamos, así que les debe interesar".
Aunque también insiste en la disciplina: "viene bien que sufran un poco para que aprendan a valorar las cosas". Desde el punto de vista de monitor, insiste en dar ejemplo: "no puedes decirles que se coman todo si tú no lo haces primero...".
Monitores y estudiantes llevan juntos casi un mes siguiendo el rastro de Martínez Compañón por el país andino y también por España. El religioso nació en Navarra y es en estas tierras donde nos encontramos estos días. A través de la mirada de otro salmantino, Marco Hernández, que participa en la aventura como expedicionario, descubriremos en la próxima publicación los personajes más ilustres que nacieron en este territorio y que llegaron a tierras de América Latina.