La situación en las estaciones de servicio se ha vuelto crítica para los consumidores. Lo que antes era un alivio gracias a las medidas fiscales, hoy se ha convertido en una carga difícil de soportar. En apenas un mes, el precio de la gasolina y el diésel ha abandonado los niveles cercanos al euro con tres céntimos para situarse en cifras que comprometen la economía doméstica.
Efecto en las gasolineras 'low cost'
Esta escalada de precios ha empujado a los conductores a buscar refugio en las estaciones de servicio de bajo coste. Sin embargo, incluso en estos establecimientos, la sensación de ahorro se desvanece. Los usuarios reportan que las tarifas se han vuelto "intocables", obligándoles a recurrir a estas opciones por pura necesidad y no por una ventaja real de mercado.
Impacto en el bolsillo
El incremento del precio del gasóleo, que ha subido casi medio euro en treinta días, ha provocado que la rebaja del IVA implementada por el Ejecutivo haya quedado totalmente neutralizada. La realidad en los surtidores es gráfica: llenar un depósito medio, que hace unas semanas costaba unos 60 euros, requiere ahora un desembolso que ronda los 90 euros.