El patrimonio artístico de Castilla y León se encuentra fragmentado y repartido por todo el globo. Actualmente, se han identificado 489 piezas pertenecientes originalmente a iglesias, monasterios, catedrales y conventos de la comunidad que hoy forman parte de colecciones particulares o pinacotecas internacionales.
El origen de la dispersión
La mayoría de estas obras salieron de la región durante los siglos XIX y XX. María José Martínez, coordinadora académica del proyecto Nostra et Mundi, explica que gran parte de estas piezas se vendieron legalmente a coleccionistas que, posteriormente, las introdujeron en el mercado internacional. No obstante, existe una vertiente menos clara: obras cuya salida del emplazamiento original no ha podido ser documentada.
Vías para la recuperación
La posibilidad de recuperar este legado es compleja. Según Katia Fach, profesora de Derecho Internacional Privado, existen dos vías principales:
- Vía judicial: Iniciar litigios tanto en España como en el extranjero.
- Vía extrajudicial: Procesos de negociación entre las partes implicadas.
Además de las leyes, la ética juega un papel fundamental. En ocasiones, los actuales propietarios deciden devolver las piezas voluntariamente al conocer su origen ilícito.