Los candidatos multiplican sus actos, aunque hasta el comienzo de la campaña electoral no pueden pedir el voto.
Al ciudadano de a pie le cuesta cada vez más distinguir entre la precampaña y la campaña electoral; como explica el politólogo Alberto Encinar, la única diferencia entre ambos periodos es "ver nuestras calles engalanadas con la publicidad y propaganda política y la pegada de carteles".