Nuestros dispositivos cotidianos —móviles, ordenadores o tabletas— dependen cada vez más de los servicios en la nube, grandes centros de alojamiento de datos que permiten el funcionamiento de aplicaciones y servicios digitales. Lo preocupante, según los expertos, es que solo tres empresas tecnológicas concentran prácticamente todo ese mercado.
Hospitales, aeropuertos, estaciones de tren o sistemas de comunicaciones son servicios esenciales que almacenan buena parte de su información en la nube. Infraestructuras críticas que, en parte, dependen del funcionamiento de los servidores de grandes compañías tecnológicas.
“Se puede desplegar en redes privadas e incluso en redes que no están en internet, pero es verdad que como parte de una infraestructura crítica existen muchos servicios digitales que sí pueden estar alojados en la nube”, explica Eduardo Rodríguez Lorenzo, Director académico IE Universidad y experto en redes de telecomunicaciones.
Rodríguez señala que uno de los mecanismos para reducir riesgos es distribuir los datos en distintas regiones, ya que los servicios en la nube se organizan por zonas geográficas. “Cuando hay una incidencia que afecta a una sola de las regiones importantes de los servicios de computación en la nube, se suelen caer los servicios”, advierte.
Este escenario se da en un mercado dominado por tres grandes tecnológicas estadounidenses, lo que genera una dependencia estratégica que ya se está intentando mitigar desde distintos ámbitos.
Una situación similar ocurre con el software de móviles, tabletas y ordenadores, diseñados, comercializados y controlados mayoritariamente por Google, Apple y Microsoft, reforzando el debate sobre soberanía digital y seguridad tecnológica.