Las calles de Ávila han recibido una visita poco habitual. Un rebaño de cabras de raza guisandesa ha recorrido la capital abulense en una de las etapas de su viaje trashumante hacia Madrid. Una iniciativa que busca dar a conocer esta raza autóctona de la provincia y contribuir a su conservación.
El sonido de los cencerros ha sorprendido a quienes se han cruzado con los animales por la ciudad. Se trata de ejemplares pertenecientes al rebaño de la Diputación de Ávila, que en apenas 30 meses ha conseguido alcanzar las 61 cabras.
De ellas, 48 participan en esta trashumancia que comenzó en Bohoyo y que tiene como destino Madrid, donde está previsto que lleguen el domingo. Durante el recorrido, los animales van acompañados por pastores y personas que están aprendiendo el oficio, manteniendo viva una práctica tradicional vinculada a la ganadería.
Más allá del desplazamiento del ganado, esta iniciativa pretende dar visibilidad a la cabra guisandesa y poner en valor su importancia dentro del patrimonio ganadero abulense.
Una raza que será declarada en peligro de extinción y cuya presencia en las calles de Ávila ha servido para acercar a los ciudadanos una tradición ganadera que continúa viva.