Llenar la cesta de la compra saludable es un 2,8% más caro en Castilla y León

El encarecimiento de los productos frescos supera al de los procesados y dificulta mantener una dieta equilibrada

Pablo Rodríguez

La subida del coste de la vida se hace cada vez más evidente en los establecimientos comerciales de la comunidad. En el último año, la inflación alimentaria ha alcanzado un 2,8% en Castilla y León, un incremento que impacta de manera directa en las economías domésticas y condiciona el consumo diario de las familias.

El encarecimiento afecta en mayor medida a la comida saludable, dado que los productos frescos experimentan subidas de precio superiores a las de los alimentos procesados. Entre los productos con mayor repunte destacan los huevos de gallina, con un incremento que supera el 14%, seguidos por la fruta fresca con subidas por encima del 9% y la carne de vacuno.

Ante esta evolución de los precios en mercado, parte de los consumidores opta por sustituir los alimentos frescos por alternativas en conserva, congelados o ultraprocesados. Esta tendencia de consumo no solo genera repercusiones económicas, sino que también plantea consecuencias para la salud pública de la población.