Epidemia de ébola.

Los restos del misionero leonés Manuel García Viejo reposan en Madrid

  • Fallecido por ébola.

Ical

Los restos del misionero Manuel García Viejo fallecido por la enfermedad de ébola, que contrajo durante su trabajo religioso y sanitario en Sierra Leona, reposan desde este sábado en Madrid tras fallecer el pasado jueves en el Hospital Carlos III, adonde fue repatriado desde el país africano en un avión medicalizado. El cadáver fue incinerado el viernes y recibió sepultura en la intimidad dentro de los lugares previstos por la Orden de San Juan de Dios en la capital de España.

Mientras tanto, Folgoso de la Ribera (León), su pueblo natal, según confirmó el alcalde, José Antonio García, se despedirá de él en una misa funeral prevista para mañana domingo, a las 13.00 horas, en la iglesia parroquial. Asimismo, el Ayuntamiento acordó decretar dos días de luto oficial y banderas a media asta en todos los edificios municipales.

“Este hombre tenía una labor que era encomiable, no tengo calificativos para describir como ha quedado el pueblo con su pérdida”, dijo. Destacó que estaba en Sierra Leona por su vocación misionera, “para ir al encuentro de los más pobres y vulnerables”. Además, recordó que entre ellos se hizo “débil” hasta el punto de morir a causa de esta enfermedad para la que la medicina aún no tiene respuesta eficaz. “Fue un jarro de agua fría ya que teníamos la esperanza de que Manuel saliera adelante”, afirmó.

Al poco de conocer el fallecimiento del religioso, también el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, tuvo un emocionado y especial recuerdo para su labor y lo calificó de “héroe universal”, reconociendo un esfuerzo “impagable” en África y el haber contribuido con su trabajo y con su vida a luchar “contra las enfermedades y la desigualdad”.