Las lluvias persistentes ponen en jaque la cosecha de maíz y remolacha

Los agricultores advierten de cuantiosas pérdidas y retrasos en las próximas siembras debido al exceso de humedad en los campos

Pablo Rodríguez

Las intensas lluvias registradas durante las últimas semanas han obligado a los agricultores a paralizar su actividad, generando una gran incertidumbre sobre la viabilidad de las cosechas actuales. Alberto Pozo, agricultor afectado, lamenta que el maíz pendiente de recoger se está "tumbando", lo que facilita que la mazorca se pudra al contacto con el suelo húmedo. Este retraso no solo daña la producción actual, sino que condiciona las labores de la próxima campaña, que se realizarán en peores condiciones.

Peligro de podredumbre en la raíz
La preocupación se extiende a la remolacha. Francisco Martínez explica que el acceso a las fincas es imposible y que la humedad persistente amenaza con pudrir el producto antes de su extracción. Según sus previsiones, será necesario esperar al menos un mes de buen tiempo para que el terreno sea transitable.

Impacto en los cereales y estimación de daños
En cuanto a la cebada, el problema reside en la imposibilidad de tratar las parcelas, lo que permite que las malas hierbas prosperen y se apoderen del cultivo sembrado. Los profesionales del sector calculan que las pérdidas podrían ser cuantiosas, llegando a perderse una tonelada por hectárea en algunos casos. Pese a la gravedad, los agricultores intentan mantener el optimismo para salvar lo que queda de campaña.