La campaña de siembra de maíz en la provincia de León encara su recta final con dificultades que han impedido alcanzar las expectativas iniciales. Aunque las previsiones apuntaban a un techo de 80.000 hectáreas, el complejo escenario económico y meteorológico ha provocado que la superficie real apenas llegue a las 77.000 hectáreas.
Los agricultores se han visto obligados a reducir las dosis del abonado de fondo debido al encarecimiento de los fertilizantes. Sin embargo, el sector advierte que no es posible recortar el abono nitrogenado, indispensable para garantizar el rendimiento por hectárea y cubrir los elevados costes de producción.
Alerta por el arancel europeo CBAM y el exceso de agua
El sector agrario sitúa el foco en la normativa de la Unión Europea y la implantación del impuesto CBAM (Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono). Esta tasa grava los productos nitrogenados producidos fuera del territorio europeo con un sobrecoste estimado de entre 30 y 80 euros por tonelada, una cifra definitiva que no se conocerá con exactitud hasta el cierre de año.
A la presión financiera se suma una meteorología adversa. En las últimas dos semanas se han registrado 95 litros de agua por metro cuadrado, saturando los terrenos. Este exceso de humedad mantiene el maíz amarilleado y bloquea el acceso de la maquinaria para tratar la proliferación de malas hierbas, complicando los rendimientos finales.