Jimena Barrios
Castilla y León cerró el primer trimestre del año con algo más de 181.000 trabajadores autónomos, una cifra ligeramente inferior a la del trimestre anterior. Un contexto que refleja las dificultades que muchos emprendedores siguen encontrando para mantener sus negocios.
Aun así, hay quienes deciden dar el paso. Es el caso de José Antonio, en Soria. Con 28 años y tras una década trabajando en hostelería, ha abierto su propia cafetería. “He trabajado desde los 18 años en este sector. Me gusta mucho el trato con el cliente y agradar a la gente”, explica José Antonio Reyes, emprendedor.
Apenas lleva un mes como autónomo, pero ya se enfrenta a uno de los principales obstáculos: la burocracia. “En la educación no te enseñan qué tienes que hacer. Licencias, trámites… a veces tardan más de lo que esperas y eso te preocupa”, señala.
El acceso a las ayudas tampoco resulta sencillo. “No está muy publicitado. Tienes que buscar la información por tu cuenta, preguntar en la Cámara, en el ayuntamiento o en la Junta. Durante el año hay muchas ayudas, pero tienes que encontrarlas tú”.
A pesar de las dificultades, el emprendimiento también tiene su recompensa. “Te levantas más motivado cuando el proyecto es tuyo. Si funciona, te vas a dormir con una satisfacción enorme”, afirma.
Una apuesta personal que refleja la realidad de muchos nuevos autónomos: incertidumbre, esfuerzo y también la ilusión de construir algo propio.