En Castilla y León hay cerca de 2.200 alumnos identificados con altas capacidades. Para dar respuesta a sus necesidades educativas existe el Programa Detecta, que se desarrolla desde los centros educativos y busca ofrecer una atención adecuada a este alumnado. Las altas capacidades no se limitan al coeficiente intelectual: estos niños y niñas presentan un potencial extraordinario para el aprendizaje, acompañado de una gran creatividad y sensibilidad.
Una de las iniciativas del programa son las aulas de enriquecimiento, a las que acuden una hora a la semana alumnos con altas capacidades y alto rendimiento. “Intentamos desarrollar su pensamiento computacional, algo que en el aula ordinaria no se puede trabajar. Estos niños que pueden dar un poco más o que necesitan un poco más, se lo ofrecemos de esta manera”, explica Beatriz Santervás, jefa de estudios del CEIP Raimundo de Blas.
En estas aulas no solo se refuerzan los contenidos académicos. También se trabaja la gestión emocional y las habilidades sociales. “No todo el alumnado de altas capacidades tiene problemas de socialización, pero si surgen, buscamos un acompañamiento integral, no solo intelectual”, señala Marian Domínguez, maestra de Pedagogía Terapéutica del centro.
A través de dinámicas y actividades específicas, se fomenta la participación, el respeto y el control emocional. “Son niños que necesitan y quieren más, piden más y lo disfrutan. Es muy importante introducir lo emocional dentro del aprendizaje”.
Desde la orientación educativa insisten en la importancia de detectar y atender correctamente estos perfiles. “Ser inteligente o ser listo no puede ser un problema ni una dificultad. No podemos permitir que estos niños sufran”, afirma Carmen Hernando, orientadora del centro.
La identificación de las altas capacidades se realiza mediante una evaluación psicopedagógica, en la que se analizan aspectos cognitivos, de personalidad y de conducta. “Son niños altamente sensibles, con muchísima imaginación y curiosidad. El rendimiento académico, a veces, no es lo más significativo”.
El objetivo final es ofrecer una respuesta individualizada a cada alumno y avanzar hacia una escuela verdaderamente inclusiva, capaz de atender la diversidad de talentos y necesidades del alumnado.