Llenar el carro de la compra para una persona celíaca se ha convertido en un desafío económico. Según los últimos datos, ser celíaco cuesta casi mil euros más al año, ya que el gasto en productos específicos es más del doble comparado con una dieta con gluten. Aunque la oferta en los supermercados ha crecido, los precios siguen siendo prohibitivos para muchos.
El testimonio de la realidad
Ruth Vicente, afectada por esta condición, muestra cómo solo cinco alimentos básicos marcan una diferencia abismal. "He comprado un pan de molde sin gluten por 2,49 euros", explica, señalando que la misma compra con gluten resulta casi diez euros más barata.
"A la semana me gasto unos 40 o 50 euros a mayores de lo que me gastaba antes", afirma Ruth Vicente.
Salud, no capricho
Para los pacientes, esta dieta no es una elección dietética, sino una necesidad médica estricta. Como recuerda Vicente, "el único tratamiento que tenemos es una alimentación libre de gluten". Esto implica que los alimentos deben estar certificados para garantizar la ausencia de contaminación cruzada en las fábricas.