La guerra de Irán ya empieza a notarse también en el sector textil. Los proveedores están anunciando incrementos de precios que afectan tanto a las materias primas como a los componentes básicos de fabricación.
“El conflicto repercute de muchas formas en nuestro sector. La primera, y la que menos ve la gente, es ese incremento de prácticamente un 20% del precio del algodón”, explica Eduardo Zamacola, presidente de Acotex.
Pero no solo sube el algodón. “Todos los botones, los hilos… nuestros proveedores nos están enviando correos avisando de que todo sube mes a mes”, señala Raúl Escudero, socio de Marae.
Un incremento de costes que comenzará a reflejarse especialmente en las prendas que ya se están fabricando para la campaña de otoño e invierno. Sin embargo, el sector reconoce que trasladar esas subidas al consumidor no resulta sencillo. “El consumidor final no está dispuesto a pagar 60 o 65 euros por una prenda que hace unos meses costaba 50. Lo que va a ocurrir es que esa pérdida de margen la asumirá el comerciante”, afirma Zamacola.
Aunque los negocios intentan contener los precios, advierten de que esa situación no podrá mantenerse indefinidamente. “Mientras podamos, mantendremos precios, pero llegará un momento en el que tendremos que subirlos o convertirnos en bienes de lujo para poder sobrevivir”, asegura Escudero.
El textil, además, es uno de los sectores más sensibles en épocas de incertidumbre económica. “Siempre he pensado que el textil está al final de la pirámide de necesidades y es lo primero que la gente deja de comprar”, añade.
El contexto llega en un momento delicado para el comercio de moda. El sector acumula ya seis años consecutivos de caída en el número de tiendas y ha perdido 30.000 establecimientos en las últimas dos décadas. Un ajuste que está golpeando especialmente a las tiendas multimarca y al pequeño comercio.