Detectar de dónde procede un ataque enemigo es fundamental para poder responder. Esa es la misión del Grupo de Artillería de Información y Localización II/63, el GAIL, con base en Conde de Gazola, en León. Sus efectivos cuentan con sensores y un radar que permiten localizar el origen del fuego enemigo, una tecnología de la que no dispone ninguna otra unidad en España.
Tras recibir una orden, los militares se equipan y suben a los vehículos que transportan estos sistemas de detección. “Con esos sensores y radares nosotros lo que aportamos es información a las unidades acerca de los fuegos indirectos que pueden realizar unidades enemigas, aportando la localización de las mismas”, explica Alejandro Cumplido, capitán jefe de la Batería de Plana del GAIL II/63.
Una vez en la zona de despliegue, los efectivos colocan los sensores y micrófonos que permiten identificar el lugar desde el que se han efectuado los disparos. “Captan la vibración del proyectil y, a través de la onda, hacen una trisección y detectan el origen con cada uno de los micrófonos”, señala Rebeca Romero Pedraza, sargento del GAIL II/63.
Toda esa información llega al puesto de mando, donde se analiza junto con los datos obtenidos por el radar. Este sistema permite identificar características del ataque, como el calibre de los proyectiles o el tipo de arma utilizada. Una información esencial para localizar las posiciones enemigas y facilitar la respuesta de la artillería.
España ya tiene desplegados equipos de esta unidad en la misión de la OTAN en Letonia. En diciembre se producirá un nuevo relevo, en el que participarán militares destinados en León bajo el mando del teniente Felipe Moraleda. “Al final mi misión, como jefe de la AULAU y de todo mi personal, va a ser la de adquirir estos objetivos para poder apoyarlos mediante el fuego de artillería y, asimismo, dar la información en tiempo real al puesto de mando del battle group multinacional para ayudar a la toma de decisiones”, explica.
En Letonia, estos efectivos forman parte de una unidad de artillería española integrada, a su vez, en una fuerza internacional. Una misión en la que la rapidez y la precisión de la información resultan fundamentales para detectar las amenazas y coordinar la respuesta.