El trabajo de los voluntarios de Cruz Roja no se detiene al caer el sol. Cada noche, la Unidad de Emergencia Social recorre las calles para combatir los efectos del frío y la exclusión. El operativo incluye el reparto de comida caliente, productos de higiene y sacos de dormir destinados a quienes llevan, en casos como el de un ciudadano cubano entrevistado, hasta dos años pernoctando en Salamanca.
Un apoyo que va más allá de lo material
Vicente Castro, voluntario de Cruz Roja, explica que cuentan con una ruta establecida de tres o cuatro paradas fijas, aunque también atienden avisos ciudadanos. Sin embargo, la labor trasciende el asistencialismo: para los usuarios, los voluntarios actúan como "psicólogos" que aportan ánimo y escucha frente a la dureza de la calle.
Maribel Domínguez, también voluntaria, señala que el perfil de quienes acuden a la unidad es variado, incluyendo a personas con adicciones o ciudadanos que han perdido su empleo y atraviesan una situación de necesidad extrema.