La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha implementado una profunda actualización en su índice diario de peligro de incendios forestales, mejorando drásticamente su precisión espacial y analítica. El nuevo modelo predictivo sustituye la antigua cuadrícula de 5 kilómetros por una de tan solo 1 kilómetro, lo que permite un análisis microclimático y topográfico mucho más ajustado a la realidad del terreno.
Radiografía del terreno y del suelo
La gran innovación de este sistema radica en la inclusión de una capa específica que identifica el tipo de masa vegetal. El comportamiento de un incendio varía por completo si se desarrolla en un bosque frondoso, un cultivo o una zona de matorral bajo. Para evaluar la vulnerabilidad de estos combustibles naturales, la AEMET monitoriza diariamente el estado de la vegetación mediante imágenes de satélite y calcula la humedad del suelo a través del balance hídrico sectorizado.
Coordinación de emergencia en seis niveles
El indicador amplía su escala a seis categorías de riesgo, abarcando desde "muy bajo" hasta "extremo". Esta herramienta es el eje central de la toma de decisiones institucionales; los datos se analizan en reuniones informativas (briefings) diarias junto a los servicios de gestión forestal de comunidades autónomas como la Junta de Castilla y León. Asimismo, el protocolo estipula la emisión de boletines de predicción meteorológica específicos e inmediatos en cuanto un incendio alcanza el Nivel 1 o superior.