El sector agrario español vive días de extrema preocupación. Tras el inicio de las hostilidades en Irán , el mercado de cereales se encuentra en una parálisis preventiva a la espera de ver si el conflicto se cronifica. El principal temor es la repercusión en la energía y el petróleo, elementos críticos para la producción de alimentos.
Costes de producción disparados
La realidad en las explotaciones es alarmante. El consumo de un tractor oscila entre los 20 y 40 litros por hora; con el incremento de 30 céntimos en el gasóleo, los márgenes de beneficio desaparecen. A esto se suma que una hectárea de cultivo requiere una inversión de unos 450 € solo en fertilizantes para ser productiva, un gasto difícil de asumir con los precios actuales del mercado nacional.
Perspectivas de mercado negativas
La situación se complica por la baja demanda nacional, especialmente en el sector porcino, que ha anunciado un descenso en el número de cabezas de ganado. Además, la cosecha récord del año anterior aún llena los almacenes; si no se da salida a ese stock, el precio del cereal seguirá cayendo por el solapamiento con la nueva campaña. Ante este panorama, los expertos recomiendan moderación en el abonado y un control exhaustivo de los registros para minimizar las pérdidas por hectárea.