Pese al fuerte repunte en los precios de los carburantes, el impacto en los productos básicos todavía no es visible en los puntos de venta. Tras el inicio del conflicto en Irán, la gasolina ha subido 7 céntimos y el gasóleo otros 3, una situación que genera incertidumbre en el sector logístico.
Según explican desde los mercados mayoristas, "aún es muy pronto para que se noten los efectos de la guerra", aunque existe el convencimiento de que el encarecimiento del combustible terminará repercutiendo en el consumidor final. Esto se debe a que la gran mayoría del transporte de mercancías en nuestro país se realiza por carretera.
Actualmente, los precios de los alimentos frescos siguen más condicionados por el tren de borrascas que por la geopolítica. Sin embargo, los comerciantes coinciden en que es cuestión de tiempo que el incremento de costes pase "del depósito al mostrador".