El ser humano es adaptativo, pero la biología terrestre no está diseñada de forma natural para soportar la altitud, las bajas presiones barométricas ni la aceleración que ocurren en la aviación.
La coronel médico Beatriz Puente (directora del CIMA) detalla los principales riesgos fisiológicos a los que se enfrentan los pilotos, como la hipoxia (falta de oxígeno en los tejidos), la expansión de gases atrapados y las enfermedades descompresivas.