Los usuarios de vehículos de gasóleo cuentan desde este momento con un mayor margen de ahorro en las estaciones de servicio. Tras un periodo estival marcado por el constante encarecimiento de los combustibles, la bonificación fiscal aplicada al impuesto de hidrocarburos sobre el diésel se ha elevado de 10 a 20 céntimos por litro. La medida busca mitigar el impacto económico sufrido por las familias y los profesionales del transporte en los meses anteriores.
Causas del encarecimiento y respuestas del sector
El origen de este repunte en las cotizaciones energéticas se sitúa en la inestabilidad registrada en Oriente Medio, un factor geopolítico que ha encarecido el llenado de un depósito medio en unos 20 euros en apenas dos meses. Diversos automovilistas y profesionales del transporte de mercancías han expresado su sorpresa ante el cambio de precios en las gasolineras, destacando que el elevado coste acumulado durante las semanas estivales había llevado al límite los presupuestos de quienes dependen a diario de su vehículo.
Ajuste en la bonificación de la gasolina
Por el contrario, la evolución para los vehículos de gasolina sigue una trayectoria opuesta. La rebaja fiscal para este tipo de combustible se reduce a la mitad, fijándose en 5 céntimos por litro debido a que su cotización sufrió una menor volatilidad durante el verano. Esta revisión técnica provoca que, tras varios meses de distorsión en los mercados, la gasolina vuelva a situarse con un precio por litro superior al del gasóleo.