El Instituto Nacional de Estadística (INE) constata un empeoramiento en las condiciones de vida en Castilla y León. Según los últimos datos, la tasa de riesgo de pobreza ha crecido más de un punto, reflejando una realidad donde tener empleo ya no garantiza la estabilidad económica.
La dificultad de afrontar imprevistos
La falta de capacidad de ahorro es uno de los indicadores más preocupantes:
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El 30% de los castellanos y leoneses no dispone de un fondo para gastos inesperados (como la rotura de una lavadora o el alza de la luz).
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Más de un tercio de los hogares no puede permitirse ni una semana de vacaciones al año.
"Son familias que están dentro del mercado laboral, pero tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas", advierte Beatriz Ronda, Responsable Extrema Vulnerabilidad Cruz Roja Valladolid.
Además, el informe señala un incremento en la carencia material y social severa, así como un aumento en las personas que reconocen retrasos en el pago del alquiler.