El Horno de Mataca, escondido en los pinares de Quintanar de la Sierra, constituye una estructura histórica del siglo XVIII y la única de esta tipología que permanece en pie en toda Europa. La Cabaña Real de Carreteros ha vuelto a encender sus llamas para recuperar el proceso artesanal de extracción de la pez naval, un material clave en la historia marítima española.
La tarea arranca en el pinar con la selección de la madera idónea, empleando exclusivamente tea de raíz de pino albar. Tras una primera fase de combustión y destilación, la brea se traslada a un pozo secundario donde se somete a un refinado a fuego directo. Este procedimiento logra que la sustancia se convierta, a temperatura ambiente, en un sólido amorfo similar al cristal, utilizado históricamente para impermeabilizar los buques de la Armada Española.
Se trataba de un oficio exigente y peligroso a pie de horno. Sin embargo, la venta de una hornada mensual permitía a las familias ingresar hasta tres veces el sueldo de las fábricas de la época. En la actualidad, el principal desafío de la Cabaña de Carreteros es involucrar a las nuevas generaciones para evitar que este saber centenario se apague definitivamente.