Un cocinero que deja el delantal para cuidar del ganado

David Sancho cambió la alta cocina por la ganadería y ha conseguido aumentar de 80 a 400 ovejas merinas el rebaño familiar

José Miguel Velasco

De trabajar en un restaurante con estrella Michelin a cuidar un rebaño de ovejas en un pueblo de menos de 300 habitantes. Es el cambio de vida que decidió dar David Sancho, un segoviano de 46 años que, a raíz de la pandemia, regresó a Matamala (Segovia) para continuar con el oficio de su familia.

Después de años dedicado a la hostelería, David encontró en la ganadería una alternativa profesional. “Trabajando en la hostelería tienes o hacer un bar, o montar un bar y ser empresario, o en este caso un colchón familiar que tenía, que eran unos animales, una raza de oveja merina que había en mi familia desde mis tatarabuelos”, explica.

Su regreso también ha supuesto un relevo generacional para un sector en el que apenas quedan medio centenar de profesionales en la provincia de Segovia. “La edad media de los pastores en Segovia y en otras zonas, pues de 60 para arriba. Las circunstancias de mi edad y de estar aquí, a continuar, empezar a regenerar el rebaño”, señala David.

Comenzó con apenas 80 ejemplares y hoy cuenta con 400 ovejas merinas. Un crecimiento con el que contribuye a mantener esta raza y un oficio ligado a su familia desde hace generaciones. Pero también reivindica el valor del producto local frente a la competencia exterior. “Estamos compitiendo con terceros países, con Mercosur, y claro, pues eso influye en el precio”, lamenta.

A pesar de las dificultades, David tiene claro que tomó la decisión adecuada. “Estar aquí en el entorno en el que estoy, en el lugar privilegiado y poder tener este orgullo ganadero y poder seguir con las raíces de mi familia, ahora puedo decir que es un orgullo”, asegura.

Ahora, acompañado de su perro Turrón, sigue al frente de un rebaño que representa mucho más que su medio de vida: la continuidad de una tradición familiar que se remonta a sus tatarabuelos.