Ocurrió de madrugada, en la noche del 21 al 22 de febrero. No hubo culpables, pero sí un cúmulo de fatalidades. Unos cojines y unas mantas sobre un foco halógeno provocaron una humareda que invadió la casa rural de Tordómar. Fallecieron seis personas de la misma familia, tres de ellos menores. Lourdes, la propietaria del establecimiento, aún recuerda con horror aquel día.
Son los bares, la carnicería, los negocios locales, pero también los vecinos quienes echan de menos la actividad de la casa rural.
Un año después de la tragedia, Lourdes prepara el lugar donde plantará seis rosales, tres rojos y tres blancos, en recuerdo a las víctimas.