La historia del burro zamorano 'Royal Gift'

Carlos III regaló a George Washington un garañón zamorano-leonés que acabaría dejando su huella en la ganadería estadounidense

Rubén de Vicente

Coincidiendo con el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, una historia une a Castilla y León con uno de los protagonistas de aquel momento histórico. Se trata de Royal Gift, un burro zamorano-leonés que el rey Carlos III regaló a George Washington.

Los garañones españoles eran uno de los bienes más apreciados por quien se convertiría en el primer presidente de Estados Unidos. Tras varios intentos, Washington consiguió dos sementales de raza zamorano-leonesa gracias a la intervención del conde de Floridablanca y a la autorización del rey Carlos III, que aprobó el envío en 1784.

“¿Qué hace Floridablanca con la anuencia del rey? Hacer un regalo secreto a George Washington. Un regalo secreto de dos garañones, porque podía ocurrir cualquier accidente durante el viaje, como un asalto de piratas”, explica José Emilio Yanes García, autor de El regalo de Carlos III a George Washington.

Los animales partieron en dos bergantines desde Bilbao, aunque solo uno logró completar la travesía. Se llamaba Royal Gift, el regalo real, y viajaba bajo el cuidado del zamorano Pedro Téllez. En diciembre de 1785 desembarcó en Gloucester y fue trasladado a la finca de Mount Vernon, en Virginia, propiedad de George Washington.

Allí comenzó su verdadera misión.

“Tenerlo como semental para sus propias yeguas y producir mulas. Incluso empezó a anunciar en los periódicos que otros propietarios podían llevar sus yeguas para cubrirlas”, explica José Emilio Yanes.

En una economía eminentemente agrícola, las mulas eran fundamentales para el trabajo, y los garañones zamorano-leoneses gozaban de gran prestigio por sus características.

“Son animales fácilmente manejables, de gran talla, mucho hueso, un carácter tranquilo pero con coraje y, además, muy bonitos”, destaca Jesús de Gabriel, secretario técnico de ASZAL.

Royal Gift murió en 1791 en Carolina del Sur, adonde había sido trasladado para continuar la cría. Su legado, sin embargo, perdura: los genes del burro zamorano-leonés siguen presentes hoy en Estados Unidos como parte del burro mamut americano.