Rocío Diego / rtvcyl
Cuidar enfermos acaba repercutiendo en la salud. Muchas de las personas que emplean su tiempo a esta tarea acaban padeciendo problemas físicos, mentales, socioeconómicos e, incluso, sienten alterada su capacidad para desempeñar esta labor.
El cansancio y los dolores musculares son algunos de los síntomas de este "síndrome del cuidador". La depresión, los trastornos del sueño, la ansiedad y la irritabilidad vienen después.
Algunos de los que padecen este trastorno acaban pensando que la vida deja de tener sentido y, por ello, deciden acabar con aquellos que están a su cargo, ya sean familiares o pacientes. Tras el asesinato se suicidan. El perfil de la presunta asesina del centro de Boecillo podría ajustarse a estas características.
Bernat Noël Tiffon, profesor de Psicología criminal, habla de dos posibles hipótesis como diagnóstico para la cuidadora: o padece un trastorno mental que ha derivado en un brote psicótico, o bien ha asumido un rol de salvadora y redentora pretendiendo aliviar los sufrimientos de los menores asesinados. Ésta última, se explicaría como un crimen compasivo.
Las heridas que tenía la cuidadora en la cabeza generan las dudas de un intento "serio" de suicidio. Este experto en psicología criminal considera que esta acción puede responder a un sentimiento de remordimiento por unos actos conscientes, aunque no descarta que estemos ante una paciente esquizofrénica y paranoica.