Aguasal, el municipio más pequeño de Valladolid, se resiste a la despoblación

Con apenas cinco residentes habituales durante el invierno, la localidad busca revitalizarse mediante incentivos a la vivienda y el empuje de la juventud los fines de semana

Ángel Sastre

Castilla y León concentra el 52% de los municipios españoles de menos de 100 habitantes, una realidad demográfica que tiene su máximo exponente en la provincia de Valladolid en la localidad de Aguasal. Aunque la población oficial alcanza los 21 empadronados tras sumar cuatro nuevas altas recientemente, el censo real revela que únicamente cinco personas habitan en el municipio de forma continua a lo largo de todo el año.

Incentivos para la fijación de población

Para frenar el paulatino envejecimiento y la pérdida de actividad en el medio rural, la Junta de Castilla y León ha desplegado un paquete de incentivos que contempla alquileres desde 150 euros mensuales y subvenciones que cubren hasta el 70% del coste de rehabilitación de viviendas. Desde el propio ayuntamiento, la alcaldesa Rosana Rico ha argumentado la necesidad prioritaria de que los propietarios con segunda residencia den el paso de empadronarse y fijar su domicilio habitual en la localidad para sostener los servicios públicos básicos.

Del éxodo agrícola a la revitalización del fin de semana

El origen de este declive se remonta a la década de los 60, cuando la mecanización agrícola y el auge industrial provocaron el éxodo de los jóvenes locales hacia regiones como el País Vasco. Según ha recordado el juez de paz de la villa, José Luis Rico, la agricultura tradicional ya no permitía sostener a tantas familias como antes, lo que aceleró la marcha de los habitantes.

No obstante, el municipio experimenta un nuevo dinamismo durante los fines de semana gracias al interés de las nuevas generaciones. La presencia de jóvenes que han adquirido antiguos merenderos ha devuelto el movimiento al casco urbano, un fenómeno que los residentes locales interpretan como un signo claro de esperanza para garantizar la supervivencia del pueblo.