Comienza la cosecha de lavanda en Caleruega, Burgos

La caída de los precios contrasta con el auge turístico que vive este paisaje de la Ribera del Duero

Álvaro Palomar

Solo ocurre durante unas pocas semanas al año, pero es uno de los espectáculos más bonitos del verano. Las cerca de 250 hectáreas de lavanda de Caleruega, en plena Ribera del Duero burgalesa, tiñen estos días de violeta el paisaje. La floración se ha adelantado y, de hecho, en algunas zonas ya ha comenzado la cosecha.

A pocos días de la recolección, los campos de lavanda ofrecen su imagen más espectacular. Un paisaje que solo puede disfrutarse durante unas semanas y que cada verano atrae a miles de visitantes.

Pero, mientras el turismo vive su mejor momento, los agricultores afrontan la campaña con incertidumbre. “La lavanda también ha tenido una bajada de precios, que nos está llevando a unos derroteros de poder sostener la explotación difícilmente. Vamos a aguantar por lo menos hasta el final y tenemos fe de que esto evolucione positivamente”, explica Hortensio Peña, presidente de la Cooperativa de Caleruega.

La mayor parte de la producción se destina a la elaboración de perfumes y cosméticos de alta gama. Ahora, los productores buscan diferenciarse apostando por la calidad y el origen de su lavanda.

“Queremos hacer una cosa que se llama trazabilidad: poder llevar al mercado un producto puro, que tenga, como el viñedo, denominación de origen. Que se sepa que viene de Caleruega, que viene de campos determinados, de variedades determinadas”, señala Hortensio Peña.

Más allá de su valor como cultivo, la lavanda se ha convertido en un importante motor económico para el municipio y la comarca. Un mar de color violeta que, durante unos pocos días al año, convierte a Caleruega en el mejor escaparate de un pueblo que ha encontrado en la lavanda mucho más que un cultivo.