La falta de oferta es uno de los principales factores que encarece el precio de la vivienda en la región. En este escenario, las casas ya construidas deberían jugar un papel fundamental; sin embargo, el 22% del parque inmobiliario de Castilla y León permanece desocupado. Esto supone que aproximadamente 360.000 inmuebles están sin utilizar.
Causas de la desocupación
Los motivos de esta situación son variados. Existe un fuerte apego emocional a la vivienda, pero también influyen las dificultades de los herederos para alcanzar acuerdos. No obstante, el factor determinante es el miedo a alquilar debido a la actual inseguridad jurídica. Los propietarios muestran recelo ante la Ley de Vivienda y las implicaciones fiscales de la normativa vigente desde 2015.
Vivienda vacía frente a nueva construcción
La salida al mercado de estos inmuebles ayudaría a rebajar la presión de los precios de forma más ágil que la construcción de obra nueva, ya que los plazos de reforma son considerablemente más cortos. Pese a ello, en Castilla y León no se aplican medidas de presión fiscal, como el recargo del IBI que existe en otras zonas de España para viviendas deshabitadas sin justificación.