La campaña de la trufa negra está siendo especialmente positiva en la provincia de Soria. La Asociación de Truficultores de Soria estima que cada año se producen en la provincia entre 6.000 y 7.000 kilos, unas cifras que este año podrían superarse debido a las buenas condiciones registradas durante el ciclo de cultivo.
Soria cuenta con alrededor de 1.800 hectáreas dedicadas a la truficultura, un cultivo para el que toda la provincia reúne condiciones idóneas. “Toda la provincia es muy propicia para la trufa”, señala Narciso Miguel, secretario de la Asociación de Truficultores de Soria.
La maduración más rápida del hongo ha marcado esta campaña, que se extiende habitualmente desde diciembre hasta finales de febrero o principios de marzo. Este año podría ser algo más corta, aunque con una mayor producción. “Tener años lluviosos como los que hemos tenido ahora en primavera nos da un indicador muy positivo de que la temporada va a ser muy buena. Las lluvias, como han caído este año, han sido muy beneficiosas”, explica Miguel.
También influyen las heladas registradas en los últimos días, especialmente en el aroma de la trufa. “Hace que la trufa madure y coja un aroma muy potente y que impregna la tierra, pero las heladas muy fuertes pueden congelar las trufas que están en superficie y dañarlas”, advierte.
El sector empieza a notar además los efectos de la oferta y la demanda. Mientras los precios para el consumidor final se mantienen o incluso suben, la brecha con los productores se amplía. “Esa mayor producción hace que los precios en campo hayan descendido. Son cosas que son así y que tienen sus picos”, reconoce el secretario de la asociación.
Desde la Asociación de Truficultores de Soria continúan trabajando para lograr la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Trufa Negra de Soria, un reconocimiento que podría alcanzarse en un plazo aproximado de dos años.