Hasta la entrada del Plan Bolonia, los licenciados o ingenieros que deseaban ejercer la enseñanza debían obtener el CAP, un curso cuestionado por su escasa exigencia. En busca de un modelo más riguroso, se creó el actual máster en formación del profesorado, que ahora afronta una transformación para adecuarse a las nuevas demandas educativas y legislativas.
La visión de las facultades
Lourdes Gutiérrez, decana de la Facultad de Educación de León, junto a otros decanos de España, ha elaborado un Libro Blanco con propuestas para mejorar la formación inicial. La intención de los expertos es clara: no basta con dominar una asignatura técnica; es imprescindible que el docente sepa cómo enseñar y cómo atender adecuadamente a los alumnos y sus familias en etapas sensibles.
Polémica y rechazo estudiantil
A pesar de los argumentos institucionales, la polémica está servida. El debate no es solo pedagógico, sino también laboral y económico. Mientras las facultades insisten en un periodo de prácticas más extenso, los alumnos temen que esta ampliación a dos años sea una barrera más para acceder a la función pública y critican que se impongan medidas que encarecen el proceso sin mejorar las condiciones reales de las aulas.