A falta de poco más de dos meses para finalizar el ejercicio fiscal, la planificación financiera se convierte en una herramienta decisiva para los contribuyentes que buscan reducir el gasto en el IRPF. La aplicación de deducciones por la adquisición de un vehículo eléctrico, las obras de mejora de eficiencia energética en el domicilio habitual o las aportaciones a un plan de pensiones son algunas de las vías más efectivas para rebajar la base imponible del impuesto.
Sin embargo, los profesionales del sector advierten de que la falta de previsión suele ser la tónica habitual entre la ciudadanía, lo que obliga a las oficinas de asesoría a contactar directamente con los clientes para analizar su situación económica y diseñar una estrategia adecuada antes del cierre del año. Asimismo, conviene recordar que la fiscalidad de ciertos productos, como los planes de pensiones, reduce la tributación en el ejercicio en curso, pero tributa como rendimiento del trabajo al rescatarse tras la jubilación.
En el ámbito inmobiliario, el alquiler y la reforma de inmuebles ofrecen incentivos fiscales significativos que pueden alcanzar reducciones de hasta el 90% o el 100% del rendimiento según la edad del inquilino y las condiciones de la vivienda. Además de las opciones ligadas al patrimonio o los ingresos, existen deducciones generales sin límite de renta, como las bonificaciones por nacimiento de hijos, junto con la compensación de pérdidas y ganancias o las deducciones por donativos.