Con la llegada del frío, la calefacción se convierte en uno de los principales gastos del hogar. Elegir bien cómo se calienta la vivienda y cuánto se paga por ello puede marcar la diferencia a final de mes, aunque muchos consumidores reconocen no saber realmente cuánto les cuesta.
“Pues no. Yo no tengo ni idea. Normalmente no solemos mirar mucho. Llega la factura de la luz, la pago, llega la factura de lo que sea y la pago. Y punto”, reconoce un ciudadano. “Estoy bastante perdido”, admite otro.
Muchas familias pagan más de lo necesario simplemente por no revisar su contrato o por no tener la tarifa más adecuada a su consumo real. “El cliente en cuestión tenía un consumo de 0,096 y pasó a tener un consumo de 0,06 el kilovatio. El ahorro fue de 24 euros al mes”, explica Paula Ballestero, gestora comercial de ROAMS.
Los expertos coinciden en que el primer paso es ajustar lo que ya se tiene contratado. “Mirar bien lo que estamos contratando y por eso ir a estas oficinas. Hay comercializadores que tramitan la Tarifa de Último Recurso”, señala Alberto Arzúa, presidente de la Unión de Consumidores de Palencia.
Otro aspecto clave es la potencia contratada, que puede encarecer la factura si no se ajusta a las necesidades reales del hogar. “La luz no va a brillar más, pero si no tienes la potencia adecuada, puedes estar pagando de más o que, cuando verdaderamente necesitas encender, se te caiga toda la instalación”, advierte Eduardo Delgado, CEO de ROAMS.
Revisar la factura, ajustar la potencia y elegir la tarifa adecuada son pequeños gestos que pueden ayudar a calentar mejor el hogar y pagar menos durante los meses de invierno.