La drástica reducción de precipitaciones y las altas temperaturas han provocado un desplome del 42% en la cosecha de cereal de Castilla y León, generando pérdidas estimadas en 300 millones de euros. Ante este escenario de incertidumbre climática, la tecnología se consolida como una herramienta imprescindible para garantizar la supervivencia y rentabilidad del sector primario.
Innovación en el campo y en el laboratorio
Para mitigar el impacto del clima, el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) despliega una batería de soluciones avanzadas. Entre ellas destacan los tractores autoguiados capaces de operar de forma continua con una precisión de un centímetro, eliminando solapes en el laboreo y optimizando las jornadas de trabajo.
Asimismo, el uso combinado de drones e imágenes satelitales permite monitorizar en tiempo real el estrés hídrico, detectar plagas e identificar fallos en los sistemas de riego.
De forma paralela, la investigación científica centra sus esfuerzos en el desarrollo de variedades herbáceas más estables ante condiciones extremas, garantizando que el rendimiento de las explotaciones no sufra variaciones drásticas de un año a otro.