La subasta se convierte en una opción para adquirir vivienda

En Castilla y León hay 61 viviendas publicadas en el portal de subastas del BOE

Óscar García

El acceso a la vivienda se enfrenta actualmente a un doble desafío: la escasez de oferta y el alto precio de los inmuebles. Ante esta coyuntura, las subastas públicas —derivadas habitualmente de embargos por deudas— se consolidan como una opción atractiva para los compradores particulares que buscan ahorrar dinero. Desde los cambios en la ley en 2016, estos procesos han pasado a ser públicos y transparentes.

Requisitos y precauciones antes de pujar

Participar en estos procesos exige cumplir con ciertos criterios financieros y de análisis previos. Los licitadores deben aportar un depósito inicial que oscila entre el 5% y el 7% del precio de salida (la licitación). Además de poseer la cuantía total por la que se puja, es fundamental asesorarse sobre el precio real del mercado local y comprobar minuciosamente si existen cargas financieras previas sobre el inmueble.

El factor de riesgo: reformas y ocupación ilegal

La principal contrapartida de adquirir inmuebles a bajo precio es que pueden venir acompañados de la necesidad de grandes reformas o, en el peor de los casos, de okupas. Ante una situación de ocupación ilegal, la única vía disponible es denunciar e interponer una demanda. Este procedimiento de desahucio se debe afrontar como un proceso a largo plazo, con expectativas de resolución de entre 2 y 3 años para liberar la propiedad. Para prevenir imprevistos, los expertos recomiendan acudir a las inmediaciones y visitar el inmueble siempre que sea posible.