Viajar en tren con un perro grande ya es posible en cualquier recorrido de Renfe. Una medida muy aplaudida por quienes tienen mascota, especialmente en plena época de vacaciones, aunque no convence a todos los viajeros. Eso sí, existen algunas limitaciones: solo podrá viajar un perro grande por pasajero y un máximo de dos por vagón. Además, quedan excluidos los perros menores de un año y los considerados de raza potencialmente peligrosa.
Acompañamos a Kleopatra, que está a punto de realizar su primer viaje en tren. Desde que entra en la estación y hasta que accede al vagón debe llevar bozal. Como cualquier otro pasajero, pasa por el control de acceso y, una vez dentro, Renfe entrega a su propietario un kit para el viaje, que consta de una funda para el sofá y una alfombrilla para la parte de abajo.
Ya en su asiento, con la funda colocada y el tren en marcha, puede retirarle el bozal y comenzar el viaje.
Hasta ahora, Renfe permitía viajar con perros de hasta 40 kilos solo en determinados trayectos. Ahora esta posibilidad se amplía a toda la red, aunque con requisitos muy concretos. “Tenemos que traer el pasaporte europeo y la cartilla bien cumplimentada y actualizada con todas las vacunas. Te exigen también que estés con un seguro. Y luego tienes que traer un desinfectante, empapadores…”, explica Luis Carlos Mencía.
Durante todo el trayecto, el animal debe permanecer junto a su propietario. “El perro necesita de ti. Necesita que le vayas acompañando, achuchando, para que esté tranquilo, porque es una experiencia nueva para ellos”, añade.
La medida también genera opiniones entre el resto de viajeros. “Un perro es parte de la familia. Obviamente, si es un perro que no es agresivo, ni nada, si puede pagar su asiento…”. “Para mí eso estaría muy bien. Nosotros, que tenemos mascotas, es muy complicado dejarlos solos”. “A mí me asusta un poquito que vayan atados o con bozal, pero si están bien educados, me parece estupendo”, comentan varios usuarios.
El viaje termina con buenas sensaciones y la prueba superada. “Yo no esperaba que se portara tan bien porque es muy miedosa para todas estas cosas nuevas. Pero se ha portado muy bien y lo que más le molesta es el bozal”, concluye su propietario.
Kleopatra ya puede presumir de haber estrenado esta nueva forma de viajar.