Europa alcanzará su máximo de población en 2029, con 453 millones de habitantes. A partir de ese momento comenzará un descenso sostenido que, según las previsiones, reducirá la población un 11% antes de que finalice el siglo.
El escenario dibuja una sociedad cada vez más envejecida y con una baja natalidad. La esperanza de vida seguirá aumentando y podría superar los 90 años en las mujeres y los 86 en los hombres en el año 2100.
Para hacer frente a esta situación, la Unión Europea apuesta por medidas que faciliten la conciliación laboral y familiar y mejoren el acceso de los jóvenes al empleo y a la vivienda.
En España, el Consejo de Ministros ha elaborado una hoja de ruta para combatir la despoblación rural. El plan incluye medidas para impulsar el empleo, atraer talento y favorecer el acceso a la vivienda.
Ahora queda por comprobar si estas iniciativas llegarán a tiempo para frenar el declive demográfico.