El Gobierno destinará casi diez millones de euros en ayudas para que 320 transportistas autónomos puedan abandonar su actividad. Cada beneficiario recibirá 30.000 euros, con prioridad para quienes tengan reconocida una incapacidad y para los profesionales de mayor edad.
“En primer lugar, aquellos transportistas que justifiquen una situación de incapacidad legal, incapacidad médica, son los que tienen preferencia en el otorgamiento de estas ayudas y, a partir de ahí, los transportistas de más edad tienen preferencia sobre los de menos edad”, explica Juan José Gil, secretario general de FENADISMER.
Desde el sector valoran estas subvenciones, aunque consideran insuficiente la partida destinada a ellas. “Son ayudas que son bienvenidas, pero es necesario actualizar la partida presupuestaria para que se pueda acoger el mayor número de transportistas posibles”, señala Gil.
Las ayudas buscan facilitar la retirada en una profesión en la que el riesgo aumenta con los años. “Estamos hablando de una profesión penosa y, lógicamente, las circunstancias se agravan con la edad. Eso hace que sea aconsejable que ya los transportistas de edad avanzada deban retirarse de la actividad”, afirma el secretario general de FENADISMER.
Precisamente por ello, los transportistas llevan años reclamando la aplicación de coeficientes reductores que les permitan acceder a la jubilación anticipada. “Es un sector con una alta siniestralidad. La edad es un factor predominante para que haya un agravamiento de las circunstancias en las que desarrollan su actividad”, explica Gil.
Una medida que, a diferencia de estas ayudas al cese para autónomos, podría beneficiar a cerca de medio millón de conductores profesionales, tanto autónomos como asalariados.