La era de las reformas: precios altos y plazos largos

La falta de mano de obra y el encarecimiento de los materiales complican la rehabilitación de viviendas en Castilla y León

Reformar una vivienda en Castilla y León se ha convertido en una tarea cada vez más compleja. A la falta de mano de obra cualificada se suma el encarecimiento de los materiales y una fuerte demanda, lo que ha generado una auténtica tormenta perfecta para el sector de las reformas.
 
Desde el año 2020, los materiales de construcción se han encarecido hasta un 40%, especialmente el acero, el aluminio o la madera. Una subida continuada que las empresas notan de forma constante. “Cada seis meses hay una subida de material, ya sea por circunstancias sociales, meteorológicas o incluso por conflictos como una guerra”, explica Manuel Cuadrado, arquitecto de Grupo Iglú. “Los aplacados, los revestimientos… la madera ha subido”, añade.
 
Un incremento de costes que también está directamente relacionado con la crisis energética. “Nos lo decían directamente: el coste del gas para la producción en los hornos de la cerámica tiene un sobrecoste específico”, señala Miguel Díez, arquitecto de Arca Grupo Carranza.
 
Pese a este escenario, muchas empresas intentan contener los precios finales para los clientes. “Nosotros lo que tenemos que hacer es apretar un poco el bolsillo y darles esa solución”, afirma Cuadrado. “No hemos corregido ni un solo precio. Creemos que es un valor mucho más importante que la cantidad que podríamos haber cobrado de más”, añade Díez.
 
A los costes se suma otro problema estructural: la escasez de trabajadores cualificados, que provoca retrasos significativos en el inicio de las obras. “Estamos hablando de seis o siete meses de espera antes de comenzar una obra. Hay épocas en las que solo el proyecto ya ocupa dos o tres meses”, explica Juan Puertas, también de Grupo Iglú. Además, la incertidumbre dificulta cerrar presupuestos: “Dentro de un año no sabes el precio que va a haber de materiales, por lo tanto no puedes dar un presupuesto exacto ni firmar nada”.
 
Las reformas entran así en una nueva etapa marcada por precios elevados, plazos más largos y una incertidumbre creciente, tanto para profesionales como para propietarios.