A solo diez días de que comience el Mundial de fútbol en México, la maquinaria comercial ya funciona a pleno rendimiento. Las grandes firmas internacionales han invertido cerca de 3.000 millones de dólares para asociar su logotipo al torneo, una cifra récord que los expertos consideran tan elevada como rentable, siempre y cuando se ejecute una estrategia de comunicación activa que multiplique la inversión inicial.
Emoción, memoria y el fenómeno de la 'emboscada'
El éxito de estos patrocinios radica en factores neurológicos. Los eventos deportivos de gran calibre generan un fuerte impacto emocional (alegría, angustia o tristeza) que el cerebro humano vincula directamente a las marcas presentes en ese momento, fijándolas en la memoria colectiva.
Sin embargo, el beneficio económico del Mundial no es exclusivo de los socios oficiales de la FIFA. Existe un fenómeno conocido como marketing de emboscada, mediante el cual empresas que no han pagado derechos oficiales aprovechan el interés social y la conversación pública en torno al evento para desarrollar acciones comerciales paralelas con un alto índice de visibilidad.
El impacto local y el escaparate institucional
Más allá de las multinacionales, el torneo sirve como plataforma de diplomacia pública y promoción agroalimentaria. En el ámbito nacional, la Junta de Castilla y León ha aprovechado el tirón de la Selección Española a través del patrocinio de su sello de calidad Tierra de Sabor. La marca estará presente en los encuentros de la absoluta, la femenina y la sub-21, y contará con un espacio estratégico junto a la pantalla gigante que se instalará en la Plaza de Colón de Madrid para seguir el transcurso del torneo.