A pesar de un contexto geopolítico marcado por la incertidumbre, el Producto Interior Bruto (PIB), tanto a nivel nacional como autonómico, continúa superando las expectativas de los analistas. Según explica José Luis Rojo, catedrático de Economía Aplicada de la UVa, "dentro de la macroeconomía, todo el mundo está un poco sorprendido" ante la resiliencia de estos indicadores.
Este avance se sustenta, en gran medida, en un "ambiente de gasto" localizado en sectores estratégicos. El turismo ha desempeñado un papel fundamental, sumado al vigor del consumo privado y al auge de servicios punteros como la informática. Estos factores han empujado unos datos macroeconómicos excelentes que, sin embargo, presentan una cara amarga.
La brecha en la renta
La principal contradicción reside en la distribución de la riqueza. Rojo señala que, aunque existe más dinero en el sistema, este "no se está traduciendo en el día a día de la población". El experto subraya que el modo en que se distribuye la renta es un problema independiente al del crecimiento bruto: "Hay más riqueza, pero no llega a los ciudadanos".
"Hay más dinero y más riqueza, pero no llegan los ciudadanos" — José Luis Rojo, catedrático de la UVa.
Previsión de desaceleración
De cara al futuro inmediato, los expertos prevén un cambio de ciclo. No se espera una contracción, pero sí una desaceleración. Esto implica que la economía seguirá creciendo, pero a un ritmo menor, pudiendo pasar de tasas del 3% a un entorno del 2%.