Se enteró de que había sido un bebé robado 43 años después de nacer. Se llama Ólmo Gómez, vive en Tudela de Duero, Valladolid, y ha dedicado buena parte de su vida a buscar sus verdaderos orígenes. Ahora, las instituciones lo han reconocido oficialmente como bebé robado y víctima de sustracción de menores durante la dictadura.
Ese reconocimiento también ha supuesto un cambio en su identidad.
Ólmo ha recuperado su nombre y ha sido reconocido con una doble filiación: la correspondiente a su identidad biológica y la derivada de la adopción. Una situación que, asegura, es única en España.
Su siguiente objetivo es anular esa adopción. “He podido demostrar que mis padres se estaban casando cuando se tramitó la adopción”, explica.
Para ello, ha iniciado acciones judiciales en el juzgado donde se dictó la resolución que autorizó su adopción.
Además, ha presentado una demanda contra la Diputación de Vizcaya, al considerar que fue la institución responsable de los procesos de menores de aquella época.
Sin embargo, asegura que la administración rechaza cualquier responsabilidad. “Dicen que no tienen ninguna responsabilidad”, lamenta Ólmo.