Los expertos advierten sobre el aumento de problemas de visión y audición y urgen a realizar revisiones anuales

El envejecimiento de la población y el uso abusivo de pantallas aceleran patologías como la presbicia o la miopía, con estimaciones que prevén que la mitad de la población será miope en 2050

Lucia Barreiro

Gestos tan cotidianos como alejar el teléfono móvil para enfocar un texto, subir en exceso el volumen del televisor o solicitar la repetición de una frase en una conversación informal constituyen las primeras señales de alerta ante un deterioro visual o auditivo. En una región con un perfil demográfico envejecido como Castilla y León, la demanda de productos de compensación como gafas o audífonos ha experimentado un notable incremento para garantizar la autonomía diaria de los ciudadanos.

Impacto de la demografía en la salud sensorial

Las patologías ligadas a la edad, como la presbicia, las cataratas o la pérdida progresiva de audición, se manifiestan de manera paulatina. Representantes del sector óptico y audiológico han señalado que la estructura de la pirámide poblacional en la comunidad, siendo la segunda con mayor proporción de personas mayores de 65 años en España, condiciona un aumento directo en las consultas para corregir estos déficit y mejorar la calidad de vida.

Riesgos en jóvenes por el uso de pantallas

El problema, sin embargo, no se limita a la tercera edad. Los profesionales de la salud advierten de que la población joven presenta una exposición creciente a anomalías visuales debido al empleo continuado de dispositivos electrónicos, tales como ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes, aplicados tanto al ámbito laboral como al ocio. Los estudios señalan que, de mantenerse esta tendencia de uso de pantallas a distancias cortas, la mitad de la población mundial será miope para el año 2050.

Ante la aparición de los primeros síntomas en el entorno cotidiano —como la dificultad para seguir conversaciones en reuniones familiares o la fatiga visual—, los especialistas recomiendan actuar de manera preventiva. La pauta general aconsejada pasa por someterse a revisiones periódicas tanto de la función auditiva como de la agudeza visual, al menos una vez al año.