Muchas jóvenes polacas abandonan a sus recién nacidos en la frontera con la República Checa por el trauma que constituye un embarazo no deseado en una sociedad ultra católica. Para que los pequeños sufran lo menos posjble, un hospital checo ha decidio instalar un mecanismo para que los abandonen en el centro sanitario y al menos puedan estar atendidos.
Por su aspecto podría ser una taquilla de estación o un compartimento de mensajería, pero cumple una función mucho más social. En el hospital de Nachod, un pequeño pueblo checo en la frontera con Polonia, han decidido colocar este cajón deposita bebés para que las madres que no quieren a sus recién nacidos puedan dejarlos aquí.
Fundamentalmente acuden mujeres polacas, para las que un hijo no deseado es un duro trauma en una sociedad ultra católica en la que las leyes anti aborto son más que severas. Aunque por si acaso las instrucciones de cómo utilizar el sistema están en cuatro idiomas: checo, polaco, ruso e inglés.
El sistema es sencillo. La madre deja al bebé en uno de los lados del muro y se va, quedando en el anonimato. Entonces suena una alarma en el hospital y el personal médico acude raudo a coger el bebé.
Después se le da en adopción en la Rupública Checa y se le otorga esta ciudadanía.