Los delitos cometidos a través de internet están a la orden del día. Cada vez son más frecuentes y afectan a un espectro más amplio de víctimas. La incorporación de la inteligencia artificial ha permitido además sofisticar las formas de operar de los estafadores, lo que dificulta su detección.
Correo electrónico, mensajes SMS, banca electrónica o redes sociales son algunos de los canales a través de los cuales cualquier persona puede convertirse en víctima de un delito. “Hay muchos delitos que son específicos de internet, como los daños informáticos o los ransomware, que están a la orden del día. Y luego hay delitos que ya existían antes, pero las nuevas tecnologías han facilitado su uso”, explica Marcos Serrano, responsable del Área de Patrimonio de la Guardia Civil.
En el caso de las estafas, la tecnología ha multiplicado su alcance. “Con un solo clic de ratón puedes enviar un mensaje masivo de phishing a miles y miles de personas”, advierte Serrano.
El equipo @ del Área de Patrimonio inicia las investigaciones a partir de una denuncia, aunque en muchos casos el delincuente se encuentra fuera de España, lo que complica el proceso. “El derecho nacional ampara una serie de derechos fundamentales que necesitan autorización judicial para poder realizar determinadas gestiones de investigación”, señala.
Los delitos cibernéticos no afectan solo a particulares, sino también a empresas. “Si reciben un correo solicitando un cambio de cuenta corriente en una factura y de repente cambia el número, hay que contactar con esa empresa y verificar que es correcto”, recomienda.
Los expertos insisten además en la importancia de realizar compras solo en plataformas seguras y extremar la precaución ante el llamado timo del familiar en apuros, aconsejando intentar contactar por otros medios con la persona antes de realizar cualquier pago.
Un escenario que obliga a mantenerse alerta ante un tipo de delincuencia cada vez más presente y compleja.