El bisonte europeo como aliado frente a los grandes incendios: eficacia biológica y barreras legales

Expertos y guías de la reserva de San Cebrán de Mudá destacan su capacidad para limpiar la maleza alta, pero reclaman cambios normativos para aprovechar su potencial

Nacho Blanco

La lucha contra los incendios forestales de gran magnitud cuenta con una herramienta biológica infrautilizada: el bisonte europeo. En la reserva de San Cebrán de Mudá, la presencia de estos animales demuestra un impacto directo en la reducción de la vegetación seca y la maleza, lo que reduce significativamente la virulencia del fuego en caso de incendio.

Capacidad de desbroce y necesidad de espacio

A diferencia del ganado tradicional como la vaca —que requiere unas dos hectáreas por ejemplar—, el bisonte necesita alrededor de seis hectáreas. Su mayor envergadura le permite mantener limpia la vegetación hasta los dos o tres metros de altura. Además, su dieta abarca más de 130 especies vegetales distintas y su proceso digestivo devuelve al suelo cerca del 30 % del material ingerido en forma de abono con semillas viables.

Frenos normativos y proyección futura

A pesar de sus ventajas medioambientales y su atractivo turístico, la legislación actual limita su uso fuera de recintos cerrados al clasificar al bisonte como especie alóctona en España. Desde el sector recuerdan que, si bien no son una solución mágica para erradicar los incendios, permitir su trashumancia en grandes extensiones optimizaría la limpieza de los montes.