El siniestro que esta madrugada acabó con la vida de seis personas en una casa rural de la localidad burgalesa de Tordómar ha sido el incendio más grave registrado en viviendas en Castilla y León en los últimos años, donde se viene registrando una media anual de 600 fuegos en hogares, según los datos de los últimos años del Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León.
Para encontrar un suceso una cifra de víctimas similar habría que remontarse a febrero de 2009 cuando en la ciudad de Miranda de Ebro (Burgos) cuatro miembros de una misma familia de nacionalidad rumana fallecieron en el incendio de una vivienda de la calle San Juan. Además, otras dos personas resultaron heridas. El incendio pudo ser provocado por un fallo en la instalación eléctrica
Entonces, los fallecidos fueron dos niños de 1 y 3 años de edad, su madre de 25 y su tía de 20 años, mientras que el padre, de 26 años, fue trasladado a la unidad de quemados del hospital de Cruces de Bilbao con quemaduras en la mitad de su cuerpo.
También en esta ciudad burgalesa, en una vivienda de la calle Torre de Miranda, fallecieron en junio del pasado año una madre y su hija, de 70 y 40 años de edad, respectivamente, intoxicadas por inhalación de monóxido de carbono en un incendio ocurrido de madrugada.
Aunque no fue en una vivienda, el 13 de enero de 2005 fallecieron en Burgos ocho trabajadores a causa de la inhalación de los gases tóxicos que se produjo en una explosión y en el posterior incendio que se registró en un local que utilizaba una empresa de construcción que estaba trabajando el carril bici en calle Sauce, en el barrio Gamonal.
En la capital burgalesa, en la calle Dos de Mayo, también falleció el pasado mes de agosto una anciana de 80 años y otras tres personas resultaron intoxicadas como consecuencia de un incendio registrado de madrugada.
Otro dramático incendio registrado en la Comunidad en los últimos años fue el que tuvo lugar en octubre de 1996 en la discoteca vallisoletana 'Siete Siete', donde murieron dos mujeres, una de ella empleada de la sala de fiestas, y dos bomberos, que se vieron sorprendidos por una lengua de fuego cuando buscaban víctimas. Este suceso se registró sobre las seis de la mañana, cuando los últimos clientes del local, ubicado en el paseo del Renacimiento, abandonaban el mismo.
En la capital vallisoletana también hubo que lamentar otro grave incendio en enero de 2006, suceso que acabó con la vida de una mujer de 73 años y de su hija de 43 en una vivienda de la calle Las Mieses, en el barrio Huerta del Rey.
Por su parte, en Salamanca, en marzo de 2011, murieron padre e hijo en el incendio de una vivienda situada en la calle Alcalá del municipio de Santiz. En esta ocasión, gracias a la intervención de los vecinos, se evitó que también falleciera una mujer y madre de las víctimas.